lunes, 13 de octubre de 2008

Orquideas: Cattleya o Lirio de Mayo

Cattleya skinneri
Cattleya luteola

Cattleya gaskelliana




Nombre científico: Cattleya

Nombre común o vulgar: Cattleya, Catleya, Lirio de mayo, Lirio de San Juán

Familia: Orchidaceae

Origen: Originales de la América Central y América del Sur, donde más se ven es en brasil y Venezuela.

Descripción: Cattleya es un género de entre 50 y 75 especies de orquídeas epífitas. Ahora existen bellos híbridos que es posible cultivar en un cuarto de estar.
Se caracteriza por la presencia de pseudobulbos cilíndricos de varios nodos con hojas gruesas.
Planta epífita provista de pseudobulbo que arranca de un tallo rizomatoso, emergiendo del mismo las raíces con las que la orquídea se adhiere a la planta huésped.
En el ápice de los pseudobulbos se insertan una o dos hojas sésiles y carnosas.

Flores: Racimos de pequeñas flores o bien grandes flores solitarias; labelo más o menos recurvado, a veces fruncido.

Floración: dependiendo de la variedad, durante todo el año. Las flores duran unas 3 semanas.
La mayoría de Cattleya son perfumadas.

Longevidad: Vive de uno a tres años en interiores, y hasta 7 ó 10 años en un invernadero o una galería.

Planta de cultivo medianamente fácil. Muy variadas en sus requerimientos y exigencias de cultivo, aunque suelen necesitar alta humedad y temperaturas altas.

Luz: Muy luminoso. Los rayos solares no deben alcanzar jamás directamente la planta.
Durante el crecimiento gustan también de mucha luz, preferiblemente al sol, pero con una protección durante las horas más cálidas de la tarde.
Lo mejor es mantener las cattleyas a unos 15ºC de mínima nocturna durante el invierno y en un lugar donde reciban la luz natural, tanto en intensidad como en duración.
Es importante que Cattleya sufra el acortamiento del día para florecer.
Si las plantas están en un lugar con luz artificial durante el invierno, que prolonga artificialmente la duración del día, se corre el riesgo de impedir su floración.
Por tanto, la luz es uno de los factores más importantes en el cultivo de las Cattleyas.
La floración está determinada por el fotoperiodo en algunos híbridos.
Se trata de plantas de días cortos y es posible adelantar o retrasar la floración.
El tratamiento fotoperiódico consta de 8 a 10 semanas de días cortos (3-6 horas/noche) con temperatura próxima a los 15ºC.
Necesitan recibir luz brillante durante la mayor parte del día, un mínimo de ocho a doce horas de luz, siempre es mejor el sol filtrado de la mañana, nunca el sol directo del verano porque las queman; en verano las plantas deben estar protegidas.

Se las ubica de Este a Oeste de manera que reciban la primera luz del día.
La poca iluminación es una de las causas más frecuentes de la falta de floración de las orquídeas.

Temperaturas: Adecuada para interior o invernadero templado (mínimo 11ºC) siempre y cuando se vaporice regularmente. Cuando llegue el período de reposo en invierno, ponla en un sitio fresco con mucha luz.
Es importante que en cualquier esquema que se prefiera las temperaturas mínimas no desciendan de los 12 ó 13ºC de noche.
En la práctica, Cattleyas pueden soportar temperaturas inferiores en varios grados, pero no los pimpollos florales.
Las cattleyas florecen durante la estación fría, y las bajas temperaturas pudren los pimpollos dentro de las vainas florales.
En verano se pueden sacar al exterior.
La diferencia de temperatura entre el día y la noche es esencial para la salud de las orquídeas cultivadas, sea en la casa o en un orquidario, se necesitan 3º a 4ºC de variación entre el día y la noche.

Humedad ambiental: Humedad ambiental del 70 al 80% de humedad relativo, o más de 20ºC; del 50 al 60%, entre 14 y 18ºC.
Una vaporización dos veces o¡ día con agua sin col resulta indispensable poro mantener una humedad adecuado, sobre todo durante la época de color intenso.
Esto se puede lograr también en el hogar poniendo las plantas sobre grava parcialmente cubierta con agua.
Deben encontrarse en un ambiente ventilado que simule las copas de los árboles donde el viento es constante, de este modo se previene la contaminación de la planta con hongos o enfermedades bacteriales, especialmente si se encuentran en zonas muy húmedas y/o se dan temperaturas muy bajas.
En el invernadero se puede aumentar la humedad al mojar el piso del mismo.
La circulación del aire es también un factor muy importante.
Necesitan aire puro en movimiento para evitar enfermedades y plagas que afectan a nuestras orquídeas.

El aire debe estar circulando continuamente alrededor de las plantas, especialmente en días de mucho calor y alta humedad.

Sustrato: Los sustratos sobre la base de corteza procesada; puede ser corteza pura, corteza con carbón ó corteza con musgo. Cualquiera de los tres sustratos es adecuado, aunque cambia la frecuencia de riego que necesitan.

El sustrato más utilizado es el xaxí, nombre con el que se conoce en todos los países, por facilitar el transplante, además proporciona nutrientes a las raíces, se dice que el mejor abono para las orquídeas, es el xaxí nuevo.
Se lo utiliza desmenuzado o desfibrado, cortado en trocitos, limpio de polvo o impurezas.
También se utiliza como sustrato la corteza de pino mezclada con isopor, éste para facilitar al drenaje; el sphagnum y trocitos de carbón es otro medio de siembra.
Una mezcla clásica para orquídeas epífitos, a base de raíces de helechos, esfagno, cortezas de pino, bolas de poliestireno expandido (corcho blanco) y espuma de poliuretano.
También pueden cultivarse en tronquitos, en planchas de xaxí, en macetas de cerámica o plástico.
El sustrato viejo, degradado, pierde su porosidad se vuelve compacto y como consecuencia retiene la humedad, disminuyendo la indispensable aireación de las raíces.



Riego: Durante el crecimiento vegetativo de la planta, que se conoce por las nuevas raicillas que asoman en su parte delantera y por los nuevos brotes, el riego debe ser más frecuente; pero se limita en el momento en el que entran en reposo, cuando la planta completó su desarrollo y floración.
En pleno período de desarrollo resulta conveniente sumergir el tiesto en agua tibia, mas deje que después escurra bien y no riegue hasta que se haya secado por completo.
Una vez al mes es recomendable regar profusamente con agua fresca para lavar y así evitar la acumulación de sales en las raíces y maceta.
El riego debe hacerse en forma de lluvia suave para no destruir los nuevos brotitos.
El sustrato en el que crecen las orquídeas necesitan secarse antes de volver a regar; durante la noche debe permanecer seco.
En invierno hay poca evaporación y por consiguiente el riego se hará en forma más espaciada, manteniendo el sustrato apenas húmedo.
En sus hábitats en la Naturaleza, las lluvias tropicales mojan las plantas pero las brisas las secan, permaneciendo las raíces secas durante la noche.
En épocas de sequías, cuentan con recursos, como sus hojas suculentas, gruesas raíces y seudobulbos constituyendo un almacén de nutrientes y agua que las plantas los utilizan.
Es uno de los factores más importantes cuando se cultiva Catleyas y se desea que florezcan.
Como regla muy general, una planta en maceta de plástico con sustrato sobre la base de corteza, demandará en verano un riego cada 2 ó 3 días y en invierno uno por semana ó 10 días. Pero es fundamental controlar el estado de humedad cada vez, puesto que las condiciones pueden variar drásticamente.
Las orquídeas sembradas en tronquitos y placas de xaxí, necesitan riegos frecuentes, porque el agua se escurre más rápidamente; no así las que están en macetas con xaxí o sphagnum, el agua permanece en ellas por más tiempo; pero las que tienen como sustrato carbón, trocitos de pino, isopor, retienen el agua de riego por poco tiempo.
Las Catleyas deberán secarse bien antes del siguiente riego mientras que las plantas más pequeñas requerirán de un riego más frecuente.
Tras el florecimiento, requieren un período de reposo durante el cual han de recibir agua suficiente para evitar que se resequen.
El agua de lluvia es excelente para el riego, contiene elementos nutritivos que la planta necesita.
Puede instalarse un aparato de intercambio iónico, remueve las sales obteniendo agua casi parecida a la de lluvia.
El agua de las casas suele contener mucha cantidad de sales disueltas; una de ellas, muy dañina para las orquídeas, es el cloro (gaseoso) siempre unido al sodio, al evaporarse queda este último elemento tóxico para nuestras plantas, queda acumulado entre las raíces.
Un agua de riego, con sales tóxicas disueltas, hará que el proceso de ósmosis se invierta, y como consecuencia la planta se deshidratará.

Abonado: Se aportarán abonados solubles a bajas concentraciones cada 15 días.
El abono debe ser rico en nitrógeno durante la formación de pseudobulbos en primavera, y luego rico en potasio para propiciar la floración.
El fertilizante también puede darse con cada riego pero en forma sumamente diluida (1/4 de lo recomendado).

Se le debe dar abono en forma regular.
Si se usa corteza, es recomendable el uso de una fórmula de alto contenido en nitrógeno como 30-10-10 o una proporción similar.
Para hacerlas florecer se recomienda una fórmula rica en fósforo como 10-30-20, cada 4 o 6 aplicaciones para generar flores fuertes y brotes saludables.

Cuando se encuentra en crecimiento activo la planta necesita fertilizante cada dos semanas, y cuando no se encuentra en este periodo una vez al mes.

Cambio de maceta: Normalmente deben ser trasplantadas cada 2 ó 3 años para renovar el sustrato o dividir la planta, en primavera.
Trasplante a una maceta bastante estrecha.
Tras el trasplante, espere unos 10 días para regar.

Enfermedades: No confundir los hongos con las caídas normales de las hojas en las orquídeas. Si son los más viejos y los bulbos nuevos permanecen intactos es normal, en cambio si la caída de hojas no respeta los más nuevos y los más viejos hay que tomar medidas inmediatas porque es un hongo.

El exceso de agua y la falta de ventilación causan la Podredumbre negra de las hojas.

Pudriciones en hojas ó bulbos: Aparecen como manchas negras grandes (varios cm.) y en general ovaladas ó redondeadas. Al apretar la zona afectada se la nota blanda y puede supurar líquido. Es una infección bacteriana, aunque hay algunos hongos que producen síntomas parecidos. Se debe cortar la parte afectada por lo sano y colocar la planta en un lugar calefaccionado y bien aireado.

Plagas: Pulgones, trips, cochinillas algodonosas y ácaros.

Multiplicación: Por división de mata; asegurarse de que haya al menos 3 brotes formados más al menos otro ya en desarrollo, con el fin de asegurar el arraigo. Si la mata ha formado el menos seis u ocho pseudobulbos.

Corte el rizoma entre dos pseudobulbos y trasplante cada porte.
Nunca dividir dejando porciones menores a los 3 ó 4 bulbos. Divisiones menores tardan varios años en reponerse y volver a florecer.

Una cattleya dividida correctamente y en la época correspondiente, y con un buen cultivo debe florecer sin problemas en la siguiente temporada.

Cattleya en árbol: Da excelentes resultado cultivar Cattleyas en árboles del jardín, en donde no necesitan cuidados especiales de transplantes y riegos, en donde florecen estupendamente bien, pues aprovechan el rocío de las noches y las aguas de lluvia son sus nutrientes.

El inconveniente para quienes persiguen fines comerciales es que las flores se deterioran en poco tiempo a causa de las lluvias, el viento y el sol.

Prefieren árboles de corteza rugosa o corchosa para que las raíces se fijen y encuentren aireación. Al colocarlas en árboles, deben mirar del lado en donde sale el sol con la parte delantera o de crecimiento para arriba. Nunca sujetarlas con alambre, utilizar hilos de rafia o sisal o tiras de medias de nylon.
Rechazan árboles resinosos y de corteza lisa, como coníferas, eucaliptus, guayabos y mango, éste último debido al follaje tupido que no deja pasar el sol.










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